martes, 31 de julio de 2012

“Eliminar concejales no contribuye a combatir el déficit público”

José Francisco Bellod, doctor en Economía por la Universidad de Murcia, demuestra que el municipalismo es “bastante económico”

La derecha está aprovechando la desgarradora crisis económica para desmontar el andamiaje de nuestro sistema democrático. Su mensaje es claro: los ayuntamientos son un capricho caro, sobran ayuntamientos, sobran concejales. Para José Francisco Bellod, doctor en Economía por la Universidad de Murcia, “los datos oficiales no avalan esta afirmación”. Según un artículo publicado en su blog, nuestro municipalismo es bastante económico. Barato, se podría incluso decir. “Cosa distinta es que se pueda reorganizar para ser más justo y eficiente”, explica.

Según los datos ofrecidos por el Ministerio de Hacienda, el gasto en Órganos de Gobierno municipales (el programa presupuestario donde se contabiliza lo que cuesta la Corporación Municipal) ascendió a un exiguo 2,52% del total de gastos presupuestados en 2011. En los ayuntamientos de la Región, todavía menos, pues el gasto supone un 1,80% del total. Por tanto, “eliminar concejales no contribuye a combatir el déficit público”.

En primer lugar porque, según estos datos oficiales, el gasto en Órganos de Gobierno supone el 0,12% del PIB, mientras que el déficit público cerró 2011 con un –8,9% del PIB. Esto quiere decir que, para reducir un 1% el déficit público “habría que eliminar todos los concejales y todos los alcaldes de España hasta ocho veces”. Es más, mantener todos los Órganos de Gobierno Municipales cuesta 26 euros por habitante al año en España. Esta cifra cae hasta los 17 euros en la Región.

El economista José Fco. Bellod
Entonces, ¿por qué este ataque directo? Muy fácil, porque si se reduce el número de concejales en las Corporaciones, los grupos políticos afectados serán los grupos minoritarios, que precisamente son los que menos dinero cobran al no formar parte del equipo de gobierno. Es más, en muchas ocasiones realizan su labor sin percibir ni un euro, restando tiempo a su trabajo, a su familia o a su merecido descanso.

Por tanto, desde el punto de vista económico, el ataque contra el municipalismo no se sostiene. Solo tendría un elevado coste en términos de calidad democrática. Cosa distinta es que a efectos financieros las cosas se podrían organizar de otra manera. “Suele haber una brecha injustificada entre los medios de los que dispone el grupo político gobernante y los grupos de la oposición”, explica Bellod, algo que afecta considerablemente al control democrático que estos tenemos encomendado.

También hay desigualdades poco tolerables entre las grandes ciudades y los pequeños municipios o entre poblaciones agrícolas y otras más ricas. En conclusión, nuestra democracia municipal será mejorable, pero desde luego es muy económica. Así que, como dice el profesor Bellod, “que se busquen otra excusa para expoliarnos este retazo de nuestra maltrecha democracia”.

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